Deportista desde muy pequeño, comenzó nadando y más tarde pasó por el atletismo y el balonmano. Con el tiempo encontró su pasión en la calistenia, que ha combinado con el entrenamiento de fuerza. Más recientemente descubrió la gimnasia artística, un deporte que terminó por enamorarle y que, junto a la calistenia, ocupa un lugar fundamental en su vida.
Si algo le caracteriza es que le encanta hacer el pino; a veces pasa más tiempo cabeza abajo que de pie.
Su filosofía es clara: «Fracasar no es caer; fracasar es negarse a levantarse».